Vida.
Como cuando te queda un 1% de batería y pones el móvil a cargar. Como cuando te regalo mi vida escrita en cachitos arrugados de papel y siento que algún día, serás novela. Como el marido que se esconde en el armario. Como una mujer sin frío. Que mi vida es como el beso que no la diste en su portal y que te pesa en los pies.
Me gusta beber café en taza. Comer despacio. Salir a tomar el sol a la terraza y llevar vaqueros. Las camisas y los botones, desabrochados. Echar el aliento en los cristales y dibujar secretos sobre ellos. Me gusta despeinarte, y andar descalza sobre tu espalda, con la punta de mis dedos y de mis nervios sobre tu pecho dando saltos. Y cantar a pleno pulmón y echarte de menos aunque aún no te hayas ido. Vivir de la mano, dormir siempre a tu lado. Pisarte los talones, besarte a trompicones. Darte siempre un millón de versos, que son la sombra de tu cuerpo, que me inundan y me ahogan. Que me sube el azúcar y joder que muerte tan dulce la de tu boca sobre mi boca en papel de fumar. Sentirme como Fernando Alonso por las curvas de tu dorso. Y escribirte ahí, que te quiero. Que me encanta cuando me convences poco a poco, y me invitas a bailar tangos sin importar que sea yo la que te pisa los pies. Cantar con la voz rasgada imitando al gran Sabina, pero si cerrar nosotros, los ojos y los bares, y no encontrarme nunca en una cama vacía.
Cuando el aire te acaricia, cierras los ojos y sonríes. Cuando no hay droga dura y hay duras drogas que me enganchan si no estás, que me nublan la vista y soy la ciega que tiene fe en ti, que confíaMe gusta beber café en taza. Comer despacio. Salir a tomar el sol a la terraza y llevar vaqueros. Las camisas y los botones, desabrochados. Echar el aliento en los cristales y dibujar secretos sobre ellos. Me gusta despeinarte, y andar descalza sobre tu espalda, con la punta de mis dedos y de mis nervios sobre tu pecho dando saltos. Y cantar a pleno pulmón y echarte de menos aunque aún no te hayas ido. Vivir de la mano, dormir siempre a tu lado. Pisarte los talones, besarte a trompicones. Darte siempre un millón de versos, que son la sombra de tu cuerpo, que me inundan y me ahogan. Que me sube el azúcar y joder que muerte tan dulce la de tu boca sobre mi boca en papel de fumar. Sentirme como Fernando Alonso por las curvas de tu dorso. Y escribirte ahí, que te quiero. Que me encanta cuando me convences poco a poco, y me invitas a bailar tangos sin importar que sea yo la que te pisa los pies. Cantar con la voz rasgada imitando al gran Sabina, pero si cerrar nosotros, los ojos y los bares, y no encontrarme nunca en una cama vacía.
En que mañana
O pasado,
Vengas a por mí.
Me agarres de la cintura
Y me beses en los labios.
Y ojalá.
Que llevo toda la vida reptando,
Hacia abajo,
De tu cuello traicionero,
Escapando de tus 'te quieros'
De sabor de fresa,
De tus manos que me rozan.
Que me han conquistado,
Corazón,
el mío.
Sentir el soplo de tu alma, del verano. Y oler a sal, a pan tostado. Hacerte polvo, y echártelos. Explotar como si hubieses sido pólvora. Dormirme en tu regazo, pellizcar tus mejillas, tirarte del pelo, subirme a tu espalda. Caernos, reírnos. Volar. Besarte. Quererte. Todo junto, todo al mismo tiempo, en presente, en futuro, en pasado o en imperativo. En primera persona, del plural, y que no acabe nunca,
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